¿Sabías que contratar a un detective privado puede ser una forma eficaz de proteger los intereses de tu empresa frente a un trabajador que incumple sus obligaciones laborales?
En este artículo te explicamos cómo y por qué. En primer lugar, debes saber que el despido de un trabajador puede ser declarado nulo o improcedente si no se acredita la existencia de una causa justa para ello. Esto implica que la empresa tendrá que readmitir al trabajador o indemnizarle con una cantidad que puede ser muy elevada, según el caso. Para evitar esta situación, es fundamental contar con pruebas que demuestren que el trabajador ha cometido una falta grave y culpable que justifique el despido. Sin embargo, obtener estas pruebas no siempre es fácil, sobre todo si el trabajador actúa de forma oculta o fraudulenta.
Aquí es donde entra en juego el papel del detective privado, único profesional que puede realizar investigaciones sobre la conducta o los hechos privados, siempre que se respeten los límites legales y éticos establecidos con el fin de aportar pruebas objetivas y fiables sobre el comportamiento del trabajador, tales como informes, fotografías, vídeos o grabaciones, que pueden ser utilizadas en un procedimiento judicial como prueba.
Algunos de los casos más habituales son los siguientes:
– Baja médica falsa o fraudulenta: en estos casos el detective privado puede comprobar si el trabajador realiza actividades incompatibles con su estado de salud, como trabajar para otra empresa, realizar deportes o viajar.
– Competencia desleal: el detective privado puede verificar si el trabajador realiza actividades que supongan una vulneración del pacto de no competencia o de confidencialidad, como trabajar para la competencia, captar clientes o revelar información sensible.
– Incumplimiento del horario o del lugar de trabajo: el detective privado puede constatar si el trabajador falta al trabajo sin justificación, llega tarde, se marcha antes o realiza actividades personales durante la jornada laboral.


